Crianza·Hij@s

TRASTEADOR MEDIANO

Él es un ser especial. Único, con todas esas cosas que pueden ponerme al límite, que hacen que saque lo peor de mí, pero con todas esas cosas maravillosas de su persona que me hacen sentir increíblemente bien y que me enseñan a mejorar día a día. Es una personita llena de carácter, con sus miedos y sus virtudes. Es un niño de cuatro añitos que alegra muchas mañanas de mi vida, que me ve pasar por el salón y extiende los brazos para pedir un abrazo, que me besa sacando sus morritos y me dice te quiero, pero que de repente algo no le gusta o no lo entiende y se ofusca sin casi escuchar lo que intento explicarle. Mediar con él se ha convertido en una lucha a veces devastadora. IMG_20170705_153218.jpg
Recuerdo aquellos berrinches que llegaron a durar horas y que hasta yo terminaba con lágrimas en los ojos. Aquella caída con quince puntos en la frente que me hizo sentir tan culpable con tan sólo un año y poco. Aquellas veces que tuve que convencerlo en su cabezonería y de la mejor manera posible con paciencia y tesón, para que no entrara en fase pataleta, aunque no siempre saliera bien. Pero el tiempo nos ha enseñado que podemos mejorar, que las cosas son mas sencillas si la hablamos y las entendemos.

Pronto cumple 5 años. Mi pequeño es un gran maestro para mí, observa las cosas y pregunta con interés. Siempre sonríe cuando algo le hace feliz.
Cada día con él es una sorpresa ,no sabes si al despertar llegara el caos por que no quiere los zapatos azules, porque las galletas están partidas o porque no le gusta su pelo ese día, o despertará sin casi tener los ojos abiertos diciendo con gran sorpresa y alegría -mira mamá, ¡me de despertado de buen humor!-. Entonces en ese momento con una euforia interior suprema celebro en silencio que no habrá discusión mañanera, que los pájaros cantan y que hace un sol espléndio. Pero, cuando todo parecía rodado !pum! el pantalón no le gusta o quiere otras galletas ese día. Es así, imprevisible y agotador. Lo adoro.

No se puede querer menos a alguien que me quiere hasta la luna ida y vuelta, ida y vuelta ¡Eso es un montonazo!
Sacarle las cosquillitas es como una medicina, escuchar sus ocurrencias es fantástico y abrazarlo cuando llora es aprender con él que nos necesitamos.
Me ha enseñado a ver las cosas desde distintos puntos.IMG_20170716_235727.jpg

Desde que me quede embarazada del más pequeño, casi todas las personas con las que hablaba me decían con lástima que este pobre quedaría en medio. Me lo decían como si fuera a quedar a la deriva y perdiera importancia por quedar entre el hermano uno y tres, como si perdiera personalidad o fuera a quedar excluido de nuestro amor o nuestra atención. Llegué a creer que podía ser así, y me daba miedo que se sintiera el del medio, sin sentido y sin valor. Pero he visto que no es así, que él sigue siendo tan importante como antes, que cada uno es único y especial, y que no ha ganado ni perdido ninguna condición. Él es así y es maravilloso vivir a su lado, que aunque a veces se haga cuesta arriba, siempre llegamos juntos a la cima. A veces vencidos el uno por el otro, y a veces, simplemente acompañándonos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s