Crianza·Hij@s

TRASTEADOR PEQUEÑO

Desde el momento en que llegó a este mundo sentí que la familia ya estaba completa. Que su presencia y su llegada cerraban el círculo numeroso. Ya somos cinco.
Es un ser lleno de simpática felicidad, con sonrisas de 6 dientes que iluminan cualquier instante, con abrazos y pellizcos inesperados que hacen de él una personita única.

Es mí bebé, aunque no me pertenezca a mí, si no a él mismo.  Es el que ha traído otro ritmo a casa, o el que por lo menos está mostrando que la vida es más sencilla. IMG_20170720_213219.jpg

Ahora es el momento en que toca todo, abre cajones, muebles, tira de manteles, lanza cosas por los aires, gatea a la velocidad de la luz, se mete todo, absolutamente todo en la boca, camina agarrado de paredes, sillas y mesas, se cae, se da golpes, grita o llora a modo de queja si algo se le prohibe o se le quita de las manos. Es muy activo, necesita constante novedad para estar entretenido, le encanta salir a la calle a pesar de que no soporta ni el carrito ni la silla del coche, le encanta bañarse en el mar o en la piscina, quiere brazos y atenciones. Por las noches quiere tocarnos y sentir que estamos cerca,eso implica que intente meter la mano en nuestra boca, en las orejas o con un dedito en lo más profundo de la nariz. A veces sólo tira del pelo o aprieta con sus manos como si no hubiera mañana. Las noches han vuelto a ser una lotería en cuanto al descanso, el cuerpo esta molido de tanto agacharme, las lumbares y la espalda están resentidas de su peso. Algunas veces, cuando nada le entretiene he sentido unas inmensas ganas de sentarme a su lado y llorar de agotamiento, llorar porque él llora y nada le calma, llorar porque quiero dormir y él no quiere, llorar porque no puedo cocinar y me reclama, llorar por creer que me he complicado la vida, llorar y llorar. Sacar fuera la impotencia de no controlar  la situación. Entonces miro atrás y me recompongo, recuerdo que es un etapa más de su desarrollo y que todo volverá a la normalidad, siempre fue así y se olvidará. Por eso saboreo con la mayor delicadeza posible sus abrazos impulsivos, sus pequeños logros, sus carcajadas  y como no, su olor. Oler su cabecita como si nada más existiera en el mundo y regresar a un estado más primitivo, sintiendo su identidad a través de ese olor único que tienen los bebés.

IMG_20170720_212842Con él estoy aprendiendo a ser más libre, a escoger de verdad aquello que creo que es mejor para su crecimiento sin tanto complejo ni miramiento. Con él estoy aprendiendo a no sentirme culpable por no salir a trabajar, por no ser una mamá de manual, por disfrutar de otras cosas que no sean ellos, a no sentirme culpable por desear mi tiempo, por seguir teniendo dudas aun siendo el tercer hijo, por experimentar y muchas veces inevitablemente equivocarme. Estoy aprendiendo que el corazón tiene capacidad para sentir mucho más amor de lo que esperaba y que aquello que queremos hay que intentar alcanzarlo cueste lo que cueste. Ahora sé que al mirar atrás en mi vejez no habrá arrepentimiento por no haberte tenido, y es que tenía miedo de perderme esta intensa y caótica felicidad que has traído a nuestras vidas. 

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