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SER O NO SER

Ser madre para muchas es una elección y para otras una imposición familiar, cultural o social.

En nuestro país estamos dando un paso para dejar atrás esos tabúes que impiden a muchas mujeres realizar el camino de la no maternidad. Pero, aún queda mucho recorrido que hacer, empezando por eliminar esas fantásticas frases hechas que hacen de la mujer un simple animal reproductor: -y tú ¿para cuándo?, -¡Se te va a pasar el arroz!-,  -¡ya te va tocando-… ¿Qué es lo que me toca?¿un bebé?¿Porqué?¿Qué pasa que la mujer sí o sí debe pasar por este proceso? ¿quién lo ha decidido?¿Acaso es esencial en esta vida tener hijos? No tengo el arroz al fuego, así que no se puede quemar. Y no vamos hablar de las diferencias que hay en este tema en cuanto a los hombres y su decisión comprensible de la no paternidad.

La cuestión es que todavía hoy las mujeres tienen la presión de justificar que no desean ser madre. Como si en esa decisión estuvieran rechazando a los hijos que no tienen. Suena extraño que una chica, sobre todo en pareja no quiera formar una familia. Pero si es lo que desean todas las mujeres, si tener hijos es lo más maravilloso que te puede pasar en la vida, si formar un hogar pasa por tener   esas criaturas que unen el matrimonio ¿cómo es posible que no quieran?

Pues es posible, porque existen cientos de maneras de vivir la vida, porque cada cual es libre de elegir y decidir lo que quiere en cada momento.

 Es tan simple como entender que cada una tiene sus inquietudes, y el tener descendencia  no es una imposición, es una decisión. Y además, una decisión que hay que tomar con cabeza.

La plenitud, como la felicidad depende de cada una de nosotras. La vida también es maravillosa teniendo un trabajo por el que se ha estudiado mucho años, por el que se ha luchado y conservado porque se ama. Porque algunos sueños requieren una libertad plena para alcanzarlos y con hijos no se puede, digan lo que digan. Porque hay quien prefiere disfrutar de sus hobbies, de su tiempo y su descanso, repartiendo cada uno de ellos a su gusto, sin tener que adaptarse a nadie. Y es, una elección.1501021772917

No hay que estigmatizar, no existen los bichos raros ni las solteras con gatos. El instinto maternal ya no es una herencia genética de nuestra especie. Sí es la forma de alentar a las mujeres a continuar trayendo hijos, ya que si no siente ese instinto probablemente sentirá que algo falla en su interior, y dejará aquello que desea por adaptarse a la sociedad en la que vive. Cayendo en el craso error de tener hijos no deseados. Y es que antiguamente lo correcto era el matrimonio con hijos, es más fácil meter miedo con aquello que nos hacen desear  conjuntamente,  que con la lucha constante de ideales. La maternidad no está en decadencia, ahora está comenzando a ser deseada.

La mujer que no quiere tener descendencia no odia a los niños. Muchas comparten su vida con estas criaturas sin tener vínculos biológicos o adoptivos. Saben disfrutar de momentos concretos con ellos poniendo fin a estas relaciones en el instante que crean oportuno. Y no las hace egoístas, las hace valientes. Por apostar por aquello que desean, sabiendo que responderán a retrógradas preguntas que todavía continúan haciéndose.  ¿De verdad  aún pensamos que tener hijos no hará llegar a la vejez acompañados? ¿Tanto miedo hay a la soledad que imponemos que la siguiente generación esté con nosotros hasta el fin de nuestros días?

Vivir sin condicionar las decisiones de las demás es la clave para seguir abriendo nuestra mente.

Hay mujeres que desde que son muy pequeñas tienen claro que serán madres. Otras que no lo piensan hasta que les llega por sorpresa. Otras que cambian de opción cuando se acercan a ciertas edades. Otras que nunca lo desearon y que al llegar la maternidad su visión cambia. Otras que habiéndolo deseado siempre se arrepienten del cambio de vida al tener un bebé. Y otras que no quisieron ni quieren tener niños. Las alternativas como las mujeres son infinitas, dejemos que cada una viva la experiencia que quiera. Cada una es dueña de sus inquietudes y sus metas vitales.

La motivación hacia los sueños no requiere de aportar una generación al mundo. La elección de traer seres a este planeta debe ser libre. Desear tiempo de descanso, tiempo para la pareja, tiempo para disfrutar de otras cosas, tiempo para ti misma, no es sinónimo de egoísmo. Es libertad para la evolución interior, cada una de nosotras sabemos lo que necesitamos, y decidimos si queremos o no tener hijos. También nos importa nuestro desarrollo personal. Así que es tiempo de dejar la presión social atrás y hacer que mujeres, madre o no, nos demos el placer de elegir sin ser juzgadas.

 

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