COLECHO ES TIEMPO JUNTOS

Esta noche los quiero cerca, a mi vera. Quiero sentir que los protejo con mi presencia. Todos en mi cama, cada uno a su manera, apoyando brazos y piernas los unos encima de  los otros, moviéndose, soñando y descansando.
Esta noche quiero escuchar sus respiraciones, quiero dormir acompañada de mis pequeños.

Crecen a pasos agigantados y el tiempo se escurre entre los dedos, sin poder frenarlo. Desde aquí los observo, y siento que han ido cambiando con los meses, con los años, que mantienen la esencia de quienes son, y que siempre sean como sean y pase el tiempo que pase serán muy especiales para mi. Cuando miro atrás recuerdo lo que hemos vivido y las emociones que me han hecho sentir a lo largo de estos pocos años. Con ellos comenzó a correr otro reloj, los minutos se hicieron segundos y las horas minutos. Nueve años lleva el tiempo caminando, casi cinco trotando y el último galopando. Por eso los quiero cerca, a mi vera, porque tengo la oportunidad de estar con ellos, y ellos la oportunidad infinita de abrazarme durante horas. ¡Que guay era meterte en la cama de mamá, que seguridad te daba!

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colecho,bebé durmiendo

Ahora el tiempo me da la posibilidad de hacerles sentir bien, de acogerlos en mi barco. Sintiendo que mi cuerpo puede caer por la borda en cualquier momento a causa del poco espacio, pero ellos están felices, y capitanean desde el mismo instante en que los invito a subir. Cuando vayan creciendo no les hará falta esa seguridad que han dejado cubierta con noches acompañadas. Necesitarán otras cosas de mí que ahora no podría imaginar. Ellos han transformado el tiempo, y las noches.

El momento de la cama siempre va rodeado de cosas positivas, o eso intentamos.; dormirse con un cuento, un beso o una charla. Dormirse después de unas risas, un abrazo o un juego. Compartir tiempo, momentos. A veces, es muy difícil  estar al 100% con los hijos/as, está el cuerpo pero la mente trabaja a kilómetros de allí, buscando cosas que no son presentes y dejando pasar el tiempo que podría ser exclusivo de ellos/as.

Voy poco a poco, de sus manos, intentando cambiar esa lejanía por preciosos minutos de atención. Abrirles los brazos todas aquellas noches que me necesiten, que los necesite.

2 Comments

  1. Que tierno Ana!!! es verdad, todos juntos, a veces lo hacemos, cuando la lucidez ilumina las normas estúpidas que nadie sabe quien nos ha impuesto, y por decisión propia, nos metemos todos juntos en la cama…. que bien sabe. El alma se nutre de estos momentos….

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