Crianza·Igualdad·mujeres·Reflexiones

NO TRABAJO Y SIGO SIENDO MUJER.

Esta tarde me ha costado explicarle a una amiga sin hijos/as esa sensación rara que sentimos muchas mamás que hemos sido trabajadoras y que ahora con la crianza hemos frenado nuestra vida laboral. Ella, con mi misma edad, está alcanzando metas profesionales que están fuera de mi mano. Objetivos que ha logrado gracias al esfuerzo diario y que yo aún tengo que recorrer. El problema es, que cuando yo me incorpore a este mundo porque mis hija/os son más grandes, me tocará hacerlo con más edad y menos experiencia de campo. Con lo cual, mi reincorporación será más complicada que la de cualquier otra mujer sin hijos/as a su cargo.
Laboralmente las mamás que hemos trabajado fuera de casa antes de tener a nuestros/as pequeños/as y que de repente paramos podemos llegar a tener una frustración que nos hace sentir inferiores. Como una especie de complejo que puede aparecer por momentos y nos hace creer que no hacemos nada. Que debemos trabajar para ser mujeres independientes, como si fuera el trabajo lo que determinara quienes somos. Vivir en familia es acoplarse a las circunstancias que favorezcan mayoritariamente al conjunto de los miembros. En mi caso, ahora no trabajo, he trabajado por cuenta propia y por cuenta ajena. He estudiado, me he formado y me gusta formarme. Aunque ahora no trabajo. He sido el sustento económico de la pareja, ahora es él el sustento económico de la familia. He trabajado dentro y fuera de casa, con y sin hija/os, pero ahora no trabajo.1507110811820

Mi primera hija me pilló con unos estudios recién acabados e iniciando otros, no me dio tiempo a crecer laboralmente, tenía veinticuatro años. La tenía a ella y los horarios eran incompatibles con una crianza lejos de la familia. Me frustré pensando que durante los dos primeros años de su vida yo no había hecho nada como mujer, y la gente me decía -¿Te parece poco criar a una niña?-. No, no me parece poco, y como madre fue maravilloso, pero como mujer me faltaban otros motores de desarrollo que echaba en falta. Estaba obsesionada con salir a trabajar, y conseguí un trabajo(solo para la campaña de navidad)que nada tenía que ver con lo que había estudiado. Un turno partido con tres horas libres al medio día y muy mal pagado. Todo se complicó más de lo habitual. Mi pareja cogió vacaciones porque el centro infantil no cubría hasta ciertas horas de la tarde, no conocíamos a nadie. Sus turnos y los míos eran tan diferentes que tuvimos que mandar a la peque con la familia hasta que terminé los días de trabajo. Afortunadamente el trabajo de papá es mucho mas estable y con un sueldo decente. Así que no trabajé más hasta que conseguí un trabajo como Integradora Social a los cuatro meses de esto. Lamentablemente un proyecto de sólo seis meses sin opción a renovar pero con un horario y sueldo que nos permitía conciliar vida laboral y familiar. Cuando se acabó solo conseguí ir dando tumbos de una lado para otro, probando opciones y buscando alternativas que me permitieran disfrutar de la familia (que ya había crecido) y a la vez del trabajo. Busqué al ansiada conciliación haciéndome autónoma, porque la crisis había comenzado y todo lo relacionado con mi campo(lo social) se apagó repentinamente, sin haber nada de trabajo.

Sentí la dificultad de criar y trabajar desde el hogar. A pesar de esto, todo fue muy bien. Pero papá viajó durante tres años para irse a trabajar y volver sus días libres para vernos, así que decidimos cambiarlo. Volvimos a alejarnos del resto de la familia. Y otra vez se puso difícil la búsqueda de empleo. Conciliar en este país es muy complicado, las empresas no están preparadas para dar opciones a la familias. Conozco a muchas mamás que llegan de noche a casa y apenas ven una hora a sus hijos/as, otras que por sus sueldos se ven obligadas a hacer horas extra o buscar otros empleos. Mamás que aceptan trabajos que no tienen que ver con sus estudios porque que les permite más tiempo con sus peques, otras que renuncian a mejores puestos por horarios incompatibles. Hay tantas circunstancias diferentes y tan pocas opciones de conciliación que es normal que muchas “decidamos” no trabajar. Así es, que cuando queramos incorporarnos no tendremos el recorrido laboral que nos hubiese gustado, porque decidimos en cierto momento acompañar a nuestros hijos. Solo deseo para cuando me incorpore, que se sepan valorar las aptitudes y no solo la experiencia laboral.1507110999499.jpg

Ser mamá no es un empleo, y quedarme en casa tampoco. A mí me gusta salir a trabajar, pero ahora me gusta estar con ella/os. Me gusta ver compañeros/as o alumnos/as, pero también me gusta ayudar a mis pequeña/os a vestirse cada mañana. Me gusta aportar capital al hogar, pero también me gusta acompañarla/os en sus tareas. Me gusta poder hacer lo que queremos sin pensar en llegar al final de mes, pero más me gusta sentarme a comer con ella/os todos los días. Me gusta salir y desconectar aunque sea en el trabajo, pero más me gusta besarles cada noche. En casa somos un par de pilares, repartir el peso de casa, trabajo e hija/os se hace los más equitativamente posible. Actualmente disfruto de ella/os y los acompaño en su desarrollo, viviendo con plenitud y sin trabajar. Llegar a este punto me ha costado muchísimo. He tenido que borrar ese estigma de mujer no trabajadora o de mamá ama de casa que tan mal me hacía sentir. Soy libre en mi crianza, y no trabajo porque no puedo conciliar como me agradaría. No quiero aceptar condiciones innecesarias para nuestras circunstancias. Cuando elija una nueva opción será porque nos favorece a todos/as.  Mi equipo y yo hemos decidido que él sale y yo entro.

 Hay quienes no tienen elección y deben escoger aquello que “mejor” les saque hacia adelante. Así que trabajando o cuidando de los hijos/as, conciliando o quedándome en casa, teniendo una maravillosa trayectoria laboral o supuesto estancamiento profesional,  sea lo que sea lo que haya decidido, continúo siendo mamá y sobre todo mujer. Entre mis prioridades está mí bienestar y el de los míos.

2 comentarios sobre “NO TRABAJO Y SIGO SIENDO MUJER.

  1. A veces la vida nos enseña a valorar màs si cabe ,lo que nos rodea.y a desprendernos de cosas que creiamos utiles y necesarias en un momento determinado del camino.pero que con.el paso del tiempo dejan de serlo.
    No hay facilidades,pero saber decidir y hacerlo bien,reconforta a la larga.yo otra madre como muchas que renuncian pero se reconfortan con el estado familiar que tiene.muy bien descrito.
    Felicidades por este blog

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s