Crianza·Hij@s·Reflexiones

EN LA OTRA PIEL

Recuerdo un momento de mi vida en que viajaba en metro. No sé si era de día, de noche, o donde me dirigía. Recuerdo que observé a una mamá ausente, estaba sentada frente a mí con su hijo de aproximadamente cuatro años sentado a su lado.Yo viajaba con mi bebé de ocho meses, la porteaba en una mochila. Observaba como el hijo le explicaba algo, y ella absorta en un pensamiento asentía con la cabeza como si realmente lo escuchara. Sentí pena por los dos, y me prometí, que nunca dejaría de prestarle atención a mi hija. Aquella mamá no estaba allí y me parecía injusto por el pequeño, que le contaba cosas sin parar.1510401766324
De aquello hace ya varios años, y no sé porqué me quedó grabado en la memoria. Ahora, la realidad es que soy la mamá del metro, la que a veces se ausenta estando presente, la que lleva la mirada a lugares inexistentes y la que aprovecha cualquier momento sentada( sea en el metro, una sala de espera o el parque) para descansar. Soy la mamá que asiente a veces con la cabeza para creerme que les presto atención, la que tiene cosas suyas en las que pensar.

Pasan los años y recuerdo aquellas cosas que dije que nunca haría cuando tuviera hijos/as, ahora me río de aquella inexperta. Y no digo que ahora sea una experta no no, ¡Que va! Porque eso es imposible, si no que a veces antes de ser madre y durante los primeros meses de mi primera maternidad pensaba o creía que llevaría a cabo,y al milímetro, aquellas formas de hacer, decir o actuar adecuadas al desarrollo de mi pequeña. En mi lista negra de las cosas que nunca haría estaba entre otras no ver televisión a menudo, no dar golosinas, no gritar, ni hacer chantajes, jugar constantemente con ella, escuchar, nada de princesas ni superhéroes, etc etc, etc. Pero la experiencia, la cual me ha dado el tiempo y la crianza me han enseñado que nada es cien por cien correcto. Nuestros/as hijos/as son personas, y al principio deseamos amoldarlos a lo que a nosotros/as nos parece bien o correcto para su educación o desarrollo. Son bebés y lo cierto es que hacemos con ellos lo que nosotros/as escogemos, ¿elegiría él o ella esa forma de educar o criar para sí mismo/a?¿Porque pensamos que eso es lo más adecuado para ellos/as?¿Porque hemos leído, nos hemos informado y hay estadísticas que hablan de sus beneficios?El problema es que creemos que estamos en lo cierto y dudamos de la crianza de los otros/as, pero con los meses y los años nos vemos metidos en situaciones en las que rompemos casi por completo con aquellos ideales a los que nos habíamos aferrado. Y destruimos la lista negra que creamos antes de empatizar y vivir la verdadera maternidad. 1510401833570Entonces aprendo a perdonar a las otras mamás, a perdonarme a mi misma por gritar, por alargar minutos de dibujos a cambio de una conversación entre adultos, a no sentirme mal por decir no, por enfadarme, por salir de puntillas cuando aun no están dormidos en busca de una amiga o mi pareja. Cada mamá tiene su vida, la de mujer, la de trabajadora, la de amiga… sus problemas, sus historias, su agenda.  No todo es de color de rosa en la educación de nuestros/as pequeños/as, demos tregua a la lista negra y seamos coherentes con la realidad. Cualquiera puede ser la mamá ausente del metro, quizás triste, quizás estresada. Quizás sin dinero o melancólica, quizás agobiada o  cansada. Nuestros/as hijos/as son un pilar fundamental en nuestra vida, pero nosotras también existimos, daremos más de nosotras cuando nos demos el derecho a equivocarnos, y no educar en la perfección. Perdonarnos a nosotras mismas no significa justificar nuestros ”malos” actos, si no aprender que en cada momento tenemos una energía diferente y podemos mejorar aquello que no fue correcto en beneficio de todas las partes. Yo empiezo por no criticar los actos de las demás, porque no estoy en su piel, y pasa a darme igual lo que los demás piensan de mi maternidad, porque ellos tampoco estan en mi lugar. 1510401910248Tengo tres trasteadores que me reclaman minuto a minuto, que me piden ayuda, entretenimiento y apoyo. Tres hija/os diferentes que quieren salir o quedarse en casa, que desordenan, ensucian, hablan o gritan. Que a veces se adoran y otras se pelean. Es difícil mediar para que todos/as estemos a gusto, por ello sigo pensando que en la maternidad es mejor  no poner el listón muy alto, o mejor, no ponernos listón. En resumidas cuentas, empatizar con los/as demás nos mantiene alejados/as de posibles listas negras que solo nos llevarán a la frustración.

 

 

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