10 AÑOS DE TRASTEADORA GRANDE

Yo, que decía con un añito <<¡como pasa el tiempo!>> y ahora suman diez imparables años, toda una década de maternidad.

Mi niña se hace mayor, y da un pelín de miedo, quizás irracional, quizás infundado, pero da miedo.

Durante cuatro años fue mi única hija, y con ella me di cuenta de la potencia y fuerza de la maternidad. Traje mi primera vida al mundo, y amé como nunca lo hice antes. Sentí la soledad de una primeriza que no sabe absolutamente nada de bebés, nadie jamás me habló de las posibles emociones que desembocarían tal experiencia; la de un parto, un post parto, o una episotomía, las ganas de llorar con una recién nacida en brazos, una barriga colgando, hemorroides del empuje y una costosa lactancia. Tenía veinticuatro años cuando sentí el verdadero pesar de la culpa y el “que dirán” por primera vez ¡cuanto hemos caminado!

Ya no arrastro con la culpa, bueno solo un poquito, a veces, pero solo a veces (jajaja) cuando veo madres perfectas con hijas perfectas y educación perfecta, y me pregunto ¿Y yo qué estoy haciendo mal?¿Porqué mis hija/os son tan salvajes? porque así lo he querido, y así están educados. Y el “que dirán” lo mando a tomar viento con su pelo despeinado, sus zapatos viejos y su gran sentido del humor, que se acrecienta con el tiempo.

Ha dejado atrás a la niña insegura, ha trabajado duro para conseguirlo. Me sorprende como puede llegar a reírse de sí misma , mucho es lo que tengo que aprender de ella. Me gusta cuando analiza el porqué de cada persona y sus emociones, e intenta entenderlas. Ella es un no parar, creativa, innovadora, independiente, y aunque a veces se marca unos monólogos cargados de detalles, repetitivos y muy pesados, la escucho e intento no desconectarme (no siempre lo consigo, estoy trabajando en ello).1536091917948

Este es el último año que lo cuenta con las manos, diez añazos. Todos suyos, vividos uno a uno, desde princesas, disfraces y juguetes, a bailes, sirenas y diarios secretos. Escogiendo lo que desea en cada momento, cometiendo errores propios de su edad y aprendiendo a resolverlos sin tragedias. Única y original.

Ella me ha ido abriendo el camino, mucho hemos recorrido, y muchísimo es lo que nos queda por delante. Que ganas de continuar la trayectoria, de seguir viéndola crecer y algún día volar para crear su propio nido.

Amo a mi primera hija, mi trasteadora grande.

 

 

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