MI PRINCESA COLOR DE ROSA

“Que pena” me decían algunas por no dejarte ser mi princesa color de rosa. “Que pena” me decía a mí misma cuando redescubrí la sociedad en la que te tocaba crecer a ti.

Has nacido en una época aún machista, donde las princesas y los superhéroes inundan jugueterías, bazares, papelerías, y otros comercios con funciones muy claras: calar hondo en la mente de niñas y niños, no vaya a ser que  ahora los hombres vean pisoteada su masculinidad porque a las mujeres les de por pensar.1541117221630

Perdona hija si te he robado la infancia por no dejarte ver la colección de mujeres sumisas con vidas trágicas, cinturas de avispa y socialmente apartadas. Sí, dicen que las hay despeinadas que luchan por sus sueños pero terminan felices porque están junto a un bello príncipe. Perdona hija, es que no quiero que creas que ser delicada, fiel a la casa y al romanticismo te hará feliz.

El objetivo de vida no es un hombre. Es vivir bien contigo misma, plena. Las mujeres no son tu competencia, no te odian por tu belleza o inteligencia. Algunas mujeres a veces se confunden porque han sido princesas de color de rosa y suceden la corona a generaciones venideras “porque no pasa nada”.

“Que pena” me decían cuando aún podía evitarlo. “Que pena” me decía a mí misma cuando entraste en el colegio y te vislumbraste por los mensajes constantes de camisas, vestidos, mochilas, lápices, y  color rosa. No puedo negarlo, me superó.

Así que me senté contigo, para explicarte sobre estereotipos y falsas bellezas, sobre la feminidad, la altura y el rosa. Y experimentaste. Muchos son los estímulos que llegaban de afuera, e intentamos evitarlo, pero es un gigante de pies muy grandes. Así   que te ayudamos a constatar que los vestidos no te daban libertad de movimiento, que es imposible vivir con una melena de un par de metros, que los chicos no siempre deben dar el primer paso, ni deben ser fuertes ni apuestos. Que no  hay enemigas al acecho, que no existen príncipes que te salvan del aislamiento social, que mancharse es la naturaleza del juego, y que la imaginación da para ser pirata, astronauta, exploradora, capitana de un barco, o periodista.1541123586990

Las princesas no existen hija mía, no las que ves en las películas, esas parten de unos estereotipos que están dañando mucho a tu generación. Vamos a borrarlas, comencemos de cero, demos voz a las mujeres de verdad sin condicionamientos. Desvinculemos el rosa de la fragilidad, arranquemos las ofertas de género que los publicistas intentan vender por natural y seamos nosotras mismas, no princesas color de rosa.

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