VIAJAR SIN TRASTEADORES

No dejé hueco en la mochila para la culpabilidad ¡Que va!  Tenía la necesidad imperiosa de volar, de marcharme, de salir por la puerta,no para no regresar, pero si para tomarme un descanso, un respiro con el que inhalar más allá de la maternidad.

Pensé que solo hacía un viaje físico pero a la vuelta he descubierto que sigo viajando en mi interior, buscando aquello que quiero erradicar de mi persona. Pensé que volvía perdida,y no, resulta más sencillo perderme que enfrentarme a una realidad que no me agrada: en la relaciones conmigo misma, con los demás, con mis trasteadores, con mis objetivos o mis valores.Viajar a Gambia

Viajar sin mis vástagos me posiciona otra vez como mujer, amiga o viajera, me devuelve largas conversaciones, brindis, comidas a deshoras, paseos sin controlar a nadie, descanso nocturno, y muy poca carga en la maleta. Y a pesar de que ella y ellos no estaban presentes ya habían cientos y cientos de niños y niñas que me recordaban cada día la belleza más pura de la infancia.En Gan

A Gambia se le conoce por ser la sonrisa de África, y no es para menos, vayas por donde vayas siempre hay alguien que te regala una sonrisa acompañada de un ¡Hello! Y si se trata de menores hay una magia que los envuelve, que te envuelven.

Un rasguño en el corazón capaz de acelerarme el pulso, un lugar maravilloso que me recuerda lo” bien y mal” que estamos en Occidente. Miradas que atraviesan mis pupilas para instalarse en mi memoria, brillantes, alegres, felices, sin nada y con todo. Pies pequeños, descalzos, pisoteando al ritmo de cualquier letra su tierra roja, saltos, palmas, griterío. Escuelas llenas de ilusión que caminan a expensas -una gran mayoría- de la comunidad internacional, muchas aulas sin material escolar, algunas sin mobiliario y escuelas que ni siquiera tienen infraestructuras. Clases que se dan bajo la sombra de grandes mangos, profesorado voluntario que lucha por el desarrollo de su pueblo, proyectos abiertos, platos de comida y pobreza, mucha pobreza.1552087004165.jpg

Niñas y niños que te reciben en los pueblos o en los barrios con su ropa sucia, rota, grande o pequeña. Pidiendo lo que sea que lleves encima: una botella de agua vacía, un lápiz, un reloj, una goma del pelo, cualquier elemento que sea una novedad, una distracción. 

Mujeres que comparten maternidad o marido, con una media de seis vástagos sobrellevan su vida a base  distribuir una vivienda o alimentación. Una crianza en comunidad les facilita la vida, y no hay estrés…los menores van y vuelven solos/as a la escuela, salen a la calle sin problema, no hay actividades extras, ni citas , ni compras de última hora. No hay que correr para llegar a casa, ducharse, y cenar, porque la gran mayoría ni tiene para una cena y mucho menos para una ducha. La corriente eléctrica es para unos pocos, aunque tampoco es necesaria si no hay nada que enchufar. Son las mujeres las que portan a sus bebés, las que se dedican al campo, a la casa, a la comida, o a la colada. Son las que cargan en sus cabezas el agua, fruta, pescado, madera y la familia. Y como no, sus sucesoras las niñas, que portean desde cualquier edad, dentro y fuera de casa, en la calle o en la escuela, como verdaderas mujercitas prisioneras de un rol cultural.1552256997534

“En Gambia no pasa nada” quizás porque los días caminan sutiles, uno a uno, iguales,  sin posibilidad de cambio. Aunque prefiero pensar  que hacen referencia al eterno buen rollo, a la sonrisa ,el saludo y la calma, será más bonito de recordar.

Está escapada me ha dado experiencias únicas y especiales. Me encantaría que más adelante mi familia pudiera disfrutar de algo parecido, conmigo por supuesto. Creo que hay mucho que valorar más allá de lo que ven nuestros ojos y es muy importante mostrárselo a los/as menudos/as, me gustaría que en el futuro sean personas tolerantes, respetuosas, abiertas, reflexivas, que aprendan a valorar y prescindir.

Un viaje de siete días, perfecto para desconectar y no echar de menos a mis trasteadores. Un popurrí de emociones adaptadas al calor, y lo que venga, a la tierra, el océano, los atardeceres, la comida,las preguntas, las danzas, las telas de colores, los mosquitos, las linternas, los olores, los animales, las barcas, las conversaciones y las sonrisas, las eternas sonrisas.

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